#58. ¿Y cómo maldecir a quien Dios no maldijo?
Sobre este episodio
Hoy continuamos con esta historia en un giro extraordinario. El profeta contratado para maldecir termina siendo el portavoz de bendición. Dios toma la voz de un hombre movido por la codicia y la convierte en instrumento de Su fidelidad. Y vale la pena notar algo: este relato no es menor. La historia de Balaam es tan importante que ocupa cuatro capítulos del libro de Números. Como pregunta el rabino Jonathan Sacks: “¿Por qué la Torá dedica tanto espacio a las palabras de un chamán que pu...