Escuela Sabática - Lección 7 - Miércoles 12 de agosto de 2020 - Aplicar la Palabra de Dios
Sobre este episodio
Se han contado más de tres mil promesas en la Palabra de Dios. Cada una de ellas proviene del corazón de un Dios amoroso, que “es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros” (Efe. 3:20). Las promesas de Dios son compromisos que él hace con cada uno de nosotros. Cuando reclamamos estas promesas por fe y enseñamos a otras personas a reclamarlas, las bendiciones del Cielo fluyen en nuestra vida. El apóstol Pablo enfatiza esta realidad divina en Romanos 8: “El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?” (vers. 32). El apóstol Pedro esclarece esta promesa, declarando que “todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder” (2 Ped. 1:3). A través de la muerte de Cristo en la Cruz, y su victoria sobre Satanás y los principados y potestades del infierno, él ha provisto todo lo necesario para que vivamos una vida espiritual piadosa. También promete satisfacer nuestras necesidades físicas básicas.