JESÚS ES ARRESTADO
Sobre este episodio
En el silencio de la noche, cuando Jerusalén dormía, el Hijo del Hombre dio un paso al frente. No huyó, no se escondió: se entregó. En Getsemaní, donde había orado con angustia, un grupo de soldados llegó con antorchas y armas. Y Jesús, sabiendo todo lo que venía, dijo: “Yo soy.” Y al oírlo, cayeron a tierra. El arresto no fue derrota, fue cumplimiento. No fue debilidad, fue obediencia al plan eterno de YHWH. Traicionado por un beso, abandonado por los suyos, y llevado como cordero al sacrificio, Jesús inició voluntariamente el camino que nos daría vida. Hoy recordamos ese momento santo, no con tristeza, sino con reverencia: Él fue arrestado…para que nosotros fuésemos liberados.