JESÚS ANTE PILATO PARTE II
Sobre este episodio
Cuando los líderes religiosos llevaron a Jesús ante Pilato, no estaban buscando justicia: estaban buscando una condena. Ellos ya habían decidido, pero ahora querían usar el poder romano para cumplir su plan. Pilato, al interrogar a Jesús, quedó sorprendido: no encontró culpa, no encontró delito, no encontró maldad. Jesús, en silencio y con dominio, mostró que el verdadero poder no está en quien acusa, sino en quien permanece firme en la verdad. Él sabía que todo ocurría conforme al propósito del Padre. Pilato representa al mundo: confundido, temeroso, presionado por la multitud. Jesús representa la verdad: serena, firme, inquebrantable. La escena termina con una elección que todavía divide la historia: ¿A quién soltamos? ¿A Jesús… o a Barrabás? En ese momento, el Mesías no perdió: se entregó para que tú y yo fuéramos libres.