LE ABRIÓ EL COSTADO Y SALIÓ SANGRE Y AGUA
Sobre este episodio
Cuando el soldado abrió su costado, Juan testifica que salió sangre y agua. No fue un detalle accidental. Fue la declaración divina de que, desde el corazón del Mesías enviado por YHWH, brotan dos dones eternos: la sangre que nos redime y el agua que nos da vida nueva. La sangre nos recuerda el precio del perdón. El agua nos recuerda la presencia del Espíritu que renueva. Ambos fluyen del mismo Jesús… del mismo amor… del mismo sacrificio perfecto. Que esta verdad penetre tu espíritu hoy: del costado abierto del Hijo salió todo lo que necesitas para ser restaurado, limpiado y levantado. Que la gracia del Mesías te cubra y que la paz de YHWH guarde tu corazón.