SANTIAGO Y JUAN PIDEN LOS PRIMEROS PUESTOS Y EL CIEGO DE JERICO
Sobre este episodio
Santiago y Juan buscan honra y poder, pero Jesús les enseña que la verdadera grandeza se alcanza sirviendo. Al final del capítulo, Jesús devuelve la vista al ciego Bartimeo, quien, con fe insistente, reconoce a Jesús como el Hijo de David y lo sigue por el camino. El Reino se abre a los que claman con fe y caminan tras Él.