ÉXODO 29, 30 y 31
Sobre este episodio
YHVH establece la consagración de Aarón y sus hijos como sacerdotes, mostrando que el servicio en Su presencia requiere santidad, obediencia y dedicación. También se presentan instrucciones sobre el altar del incienso, el rescate del pueblo, la fuente de bronce para la purificación y el aceite santo de la unción, elementos que señalan la necesidad de limpieza, adoración y comunión constante con Dios. Estos capítulos apuntan a Jesús, nuestro Sumo Sacerdote perfecto, quien nos santifica y nos da acceso a la presencia del Padre. A través de Él, el sacrificio, la intercesión y la adoración encuentran su cumplimiento definitivo.