“En la mano de Dios todo fructifica hacia vida eterna.”
Sobre este episodio
¿Duele la vida y sientes que nada va a florecer? Este episodio es un recordatorio: la mano de Dios no promete una vida sin inviernos, pero sí garantiza que ningún invierno será estéril para quien está en Cristo. Dios toma lo amargo, lo roto y lo que parecía perdido, y lo hace fructificar hacia vida eterna. No porque todo sea bueno, sino porque Él es soberano, buen Padre y fiel para terminar lo que empieza.