Genuina Libertad - EP63
Sobre este episodio
En septiembre hablamos mucho de libertad. Celebramos nuestra independencia, recordamos nuestra historia y reconocemos el valor de vivir en libertad. Pero existe otra pregunta que va mucho más allá de cualquier celebración: ¿Realmente somos libres por dentro? En este episodio de La Red hablamos sobre la genuina libertad , aquella que Jesucristo ofrece y que puede romper cadenas que ninguna independencia política o social podría alcanzar. Porque podemos tener libertad para decidir y, al mismo tiempo, continuar atados al resentimiento, una adicción, heridas del pasado, hábitos destructivos o conductas que sabemos que nos alejan de Dios. La libertad bíblica tampoco debe confundirse con libertinaje . La gracia de Dios no es una autorización para permanecer deliberadamente en aquello de lo que Cristo vino a rescatarnos. Ser libres en Jesús significa que ya no tenemos que vivir gobernados por nuestra antigua manera de vivir. La historia del hijo pródigo nos permite observar esa diferencia. Él quiso una vida sin restricciones, salió de la casa de su padre buscando lo que consideraba libertad y terminó descubriendo que vivir exclusivamente conforme a sus deseos podía convertirse en otra forma de esclavitud. La verdadera transformación comenzó cuando reconoció su condición, se arrepintió y decidió regresar al padre. Otro aspecto fundamental de esta libertad es el perdón . Hay personas que continúan emocionalmente ligadas a quien las lastimó porque nunca han podido soltar la ofensa. Perdonar no significa justificar lo ocurrido ni necesariamente restaurar una relación exactamente como estaba. Podemos perdonar y también establecer límites saludables . El perdón es una decisión de obediencia que nos permite dejar de vivir encadenados al daño recibido. Pero la genuina libertad también requiere disciplina. Necesitamos escudriñar la Palabra, examinar nuestra conducta y preguntarnos constantemente si existe coherencia entre aquello que confesamos con nuestros labios y la manera en que realmente vivimos. Porque conocer doctrina, asistir a una iglesia o llamarnos cristianos no sustituye una vida transformada. No podemos utilizar nuestra supuesta libertad en Cristo para justificar aquello que continúa esclavizándonos. La libertad que Jesús ofrece no consiste simplemente en poder hacer lo que queremos. Es poder decirle no a aquello que antes nos dominaba. Es aprender a perdonar cuando antes vivíamos resentidos. Es obedecer cuando nuestra antigua naturaleza quiere imponerse. Es abandonar aquello que nos destruye. Es vivir cada día bajo la verdad de la Palabra. Quizá este mes celebramos que somos una nación independiente. Pero también necesitamos preguntarnos: ¿De qué necesito ser verdaderamente libre? Cristo no solamente quiere cambiar nuestra condición externa. Quiere transformar nuestro corazón. La genuina libertad no es vivir sin límites; es dejar de ser esclavos de aquello que nos separa de Dios para aprender a vivir plenamente en Cristo. Acompáñanos en este episodio de La Red y reflexionemos juntos sobre la libertad que solamente Jesús puede ofrecer. Escucha La Red por Convergente Radio y acompáñanos en nuestras transmisiones en vivo en www.convergenteradio.com .