De padre a hijo: un mismo pulso jazzero (Primera Parte)
Sobre este episodio
La música, antes de ser elección, suele ser herencia invisible. Pasa de padres a hijos no como mandato, sino como impulso: una escucha compartida, un gesto, una paciencia. En cada historia que hoy recorrió este programa, aparece esa presencia decisiva: alguien que mostró el camino sin imponerlo, que sostuvo el tiempo necesario para que el otro encontrara su propia voz. Los padres no solo enseñan acordes o técnicas; transmiten una forma de estar en el mundo, de escuchar, de respetar el silencio. Y los hijos, al recoger ese legado, lo transforman, lo continúan, lo vuelven propio. Así, la música se vuelve un puente entre generaciones, una conversación que no se interrumpe. Lo que comenzó en unas manos sigue en otras. Quizá ese sea el verdadero sentido de este homenaje: reconocer que detrás de cada músico hay un origen compartido.