Hijos, no siervos.
Sobre este episodio
Ya somos hijos de Dios, no solo en el futuro. El mundo no nos reconoce porque no lo reconoce a Él. Estamos en camino hacia la plenitud: cada encuentro con el Resucitado nos hace más semejantes a Él, purificando nuestra esperanza y transformando nuestra sensibilidad. Primera carta de Juan capítulo 3 versículos 1 al 3 Cápsulas para meditar sobre la Palabra del día con Alexander Zatyrka, S.J.