El último cauce
Sobre este episodio
El último cauce Tarde soleada sobre el tejado, la brisa del viento me abraza, su susurro al oído me canta. Siento cómo mi alma se eleva, a la deriva, sigue el cauce, mientras las piedras la mecen. Bruma suave se avista, el paso se estrecha y acelera, un gran salto inesperado. Un gran faro me ilumina, una senda se traza, un angelito mi mano agarra. Una dulce voz entre arpas suena: “tranquilo, sé que nunca te rendiste, ahora descansa… tu misión cumpliste.” Joriel Voz que ilumina el alma Mi mundo en tu corazón