La sortija
Sobre este episodio
PERSONAJES ROMEO Un hombre de unos 30 años. Su actitud nerviosa muestra que algo le preocupa. JULIÁN. Amigo de Romeo, de su misma edad. DOLORES. Una vecina. De unos 50 o 60 años. VESTUARIO ROMEO Está elegantemente vestido, como para ir a una boda. Es evidente que pasa calor con ese vestuario. JULIÁN. También va muy elegante DOLORES. Viste como de ir por casa, con camiseta ancha, pantuflas y sin arreglar. LUGAR. El interior de un piso de soltero en el que se ve el mobiliario habitual de un piso pequeño; una cama con muchos cojines grandes, sofá, mesita. La acción sucede en tiempo presente. SITUACIÓN. Es verano. El hombre que aparece en escena está limpiando con un aspirador el suelo de la habitación mientras fuma un cigarillo electrónico, con cierto nerviosismo o prisa por algo. Sortija Escrito por Luis Soler Dauchy Piso del protagonista Romeo está vapeando, es decir, fumando un cigarrillo electrónico al mismo tiempo que está pasando el aspirador por la habitación haciendo especial hincapié bajo la cama. (Suena un teléfono móvil) Deja de lado, sobre la mesita, y de mala gana el cigarrillo electrónico. Apaga la aspiradora. Mira la pantalla del móvil y fuerza una sonrisa para conseguir un tono conciliador. ROMEO : - Hola cariño, ¿cómo estás preciosa? (una breve pausa) Sí mi amor. A la una y media nos vemos allí Como dije, en el Restaurante Del Puerto, ah sí, pero no quiero que corras. Sé ociosa. Acaba el trabajo y no te apresures. Yo estoy en casa acabando unas tareas. No, que si vas corriendo te mareas. Si acaso, acaba lo que haces y luego subes ¿Quieres que quedemos mejor a las tres? ¿No? Está bien. Entonces a las dos me ves. Nos vemos luego. Sí, yo también lo deseo. Un beso mi amor. Iré dando un paseo. Romeo retoma el cigarillo electrónico y aspira con fuerza y exhala una bocanada de vapor. Enciende también la aspiradora y sigue aspirando, intentando llegar al punto más recóndito de debajo de la cama con cierta dificultad. Llaman a la puerta. Romeo apaga de nuevo la aspiradora. ROMEO: - ¿Quién es? ¿Quién llama a esta hora? DOLORES: (desde el otro lado de la puerta) - Soy Dolores. ¿Acabó ya con la aspiradora? Me pareció escuchar que la había apagado. ROMEO: - No Dolores, aún no. Y no se la devolveré hasta que no acabe. DOLORES: - Es que yo también la necesito. Hoy toca limpieza a fondo, ¿sabe? ROMEO: - Se la subo en cuanto todo se lo haya tragado. Romeo enciende la aspiradora de nuevo y en tan solo un momento después vuelven a llamar a la puerta. (visiblemente nervioso e irritado) ROMEO: - ¿Qué quiere ahora? Si dice aspiradora, la acierta. JULIÁN: - Soy yo, Julián. Tu amigo del alma. Ábreme la puerta. (le abre la puerta) ROMEO: - Pasa JULIÁN: (se tumba en la cama y sobre los cojines como si fuera un cómodo sofá) - ¿Cómo está mi mejor amigo esta mañana? Desde luego no te reconozco. Creo que esta es la primera vez en mi vida que te veo, ya ves, empuñando una aspiradora con tanta maña. ROMEO: - Estoy un poco ocupado ahora. ¿Qué quieres? JULIÁN: - ¿A ti qué te parece? Vengo a ver la transformación del capullo en flor, del gusano en mariposón, del rompecorazones de Mahón, ay si te vieres, en un hombre que claudica a su destino. (continuará)...