Pentecostes: Poder Delegado
Sobre este episodio
Bienvenidos a un nuevo episodio del podcast "La Fe viene por el Oír". Este mensaje fue compartido durante nuestra reunión virtual especial celebraba el Día de Pentecostés de 2026. Pentecostés no es un simple evento aislado de la historia, sino el verdadero nacimiento de la Iglesia como una comunidad ungida y capacitada para testificar. En esta enseñanza recordamos que, gracias al derramamiento del Espíritu Santo, el poder de Dios ya no es exclusivo para unos pocos, sino que está disponible sobre toda carne.Hoy tenemos la autoridad de hacer las mismas obras que hizo Jesucristo, e incluso mayores. El mensaje nos invita a no paralizarnos intentando entender intelectualmente cómo funciona el poder de Dios (al igual que no necesitamos entender la electricidad para encender la luz), sino a simplemente creer y activarlo. También es un llamado a mantenernos unánimes como cuerpo de Cristo frente a los ataques del adversario, recordando que no peleamos en igualdad de condiciones, porque en Cristo somos mucho más que vencedores. 📖 Versículos Bíblicos: Joel 2:28-32 y Hechos 2:16-21: La profecía sobre el derramamiento del Espíritu Santo sobre toda carne y el cumplimiento de la gracia para salvación de todo aquel que invoque el nombre del Señor. Juan 14:12: La promesa de Jesús de que, quien cree en Él, hará sus mismas obras y obras aún mayores, gracias a su partida al Padre y el envío del Espíritu. Hechos 1:4-8: La instrucción de esperar en Jerusalén la promesa del Padre para recibir poder y ser testigos en toda la tierra. Hechos 2:1-4: La llegada del día de Pentecostés, donde estando todos unánimes juntos, fueron llenos del Espíritu Santo con la manifestación del viento recio y las lenguas de fuego. Filipenses 3:13: El llamado a olvidar lo que queda atrás y extendernos hacia el supremo llamamiento que está delante. Romanos 8:31-39: La inquebrantable promesa de que Dios está por nosotros, de que somos más que vencedores y de que absolutamente nada (ni lo presente, ni lo por venir) nos podrá separar del amor de Dios en Cristo.