Los que Lloran
Sobre este episodio
¡Bienvenidos a un nuevo episodio de "La Fe viene por el Oír"! 🎧 En esta oportunidad, Gustavo nos trae una enseñanza profundamente restauradora titulada "Los que lloran". Basado en la bienaventuranza de Mateo 5:4, este episodio explora el verdadero significado espiritual de las lágrimas y el consuelo divino . A lo largo de este mensaje, descubriremos que, así como hay un tiempo para reír, también hay un tiempo exacto para llorar y endechar (Eclesiastés 3) . Sin embargo, el llanto que agrada al Señor no es un llanto de derrota o abandono, sino una profunda tristeza que nos lleva al arrepentimiento, a despojarnos de nuestra altivez y a demoler nuestra lógica humana para rendirnos verdaderamente ante Dios . En este episodio aprenderás sobre: Encarnar la Palabra: La importancia de meternos en la Biblia de forma constante hasta que ella viva en nosotros, siguiendo fielmente las pisadas y el accionar de Jesucristo . Vulnerabilidad y Consuelo: Cómo un corazón humillado que reconoce sus fallas es el único capaz de recibir el verdadero consuelo ("paracaleo"), mientras que los corazones endurecidos y llenos de soberbia bloquean la consolación . Ejemplos bíblicos de restauración: Analizamos la historia de María, quien corrió desconsolada a buscar el apoyo espiritual de Elisabet y terminó alabando a Dios, y el poderoso contraste entre la mujer pecadora que lavó los pies de Jesús con sus lágrimas y la actitud altiva del fariseo Simón . Una promesa para el presente y el futuro: La certeza de que Cristo está disponible para sacarte del pozo de la desesperación hoy mismo, preparándote para aquel día glorioso en el que Dios enjugará toda lágrima (Apocalipsis 21) . Si te sientes abatido, quebrantado, preso del miedo o bajo inmensa presión, este mensaje es para ti . Prepárate para transformar tu dolor en agradecimiento, porque ¡bienaventurados los que lloran, pues ellos recibirán consolación! . 🔔 No olvides suscribirte, darle like y compartir este mensaje con alguien que necesite consuelo en este día. ¡Dios te bendiga!