El Mundo de los Muertos
Sobre este episodio
La Bendita Diosa Madre Muerte, tiene poder para castigarnos cuando violemos la Ley y potestad para quitarnos la vida. Es indudable que ella es tan sólo una faceta magnífica de nuestra DUADA Mística, una forma espléndida de nuestro propio Ser. Sin su consentimiento ningún Ángel de la Muerte se atrevería a romper el Hilo de la Vida, el Cordón de Plata, el Antakarana. Tres formas humanas van al sepulcro: EL CADÁVER FÍSICO. EL CUERPO VITAL O LINGAM SARIRA. LA PERSONALIDAD. El Cuerpo Físico en un proceso graduativo, se desintegra dentro de la fosa sepulcral. El Cuerpo Vital flotando ante el sepulcro cual fantasma fosforescente a veces visible para las gentes muy psíquicas, se desintegra lentamente conforme el Cuerpo Físico se va desintegrando. La PERSONALIDAD es ENERGÉTICA, se forma durante los primeros siete años de la infancia y se robustece con el tiempo y las experiencias. La Personalidad es hija de su tiempo, nace en su tiempo, no existe ningún mañana para la Personalidad del muerto. Después de la muerte del Cuerpo Físico, la Personalidad está dentro del sepulcro, pero sale cuando alguien lleva flores, cuando algún doliente la visita, ambula por el panteón y vuelve a su sepulcro. Lentamente se va desintegrando en el cementerio. Aquello que continúa, aquello que no va al Sepulcro es el “Ego”, el Sí Mismo, el Mí Mismo, el “Yo”: cierta suma de Yoes Diablos que personifican nuestros Defectos Psicológicos. Eso que continúa después de la Muerte, no es pues algo muy hermoso. Aquello que no es destruido con el Cuerpo Físico, no es más que un montón de Diablos, de Agregados Psíquicos, de Defectos; lo único decente que existe en el fondo de todas esas entidades cavernarias que constituyen el Ego, es la Esencia, la Psiquis, el Budhata. Normalmente dichos Agregados Psíquicos se procesan en los mundos Astral y Mental. Raras son las Esencias que logran emanciparse por algún tiempo, de entre tales elementos subjetivos, para gozar de unas vacaciones en el Mundo Causal, antes del retorno a este valle de lágrimas. Pero esto es posible con la Disolución del Ego. Los Egos normalmente se sumergen dentro del Reino Mineral en los Mundos Infiernos o retornan en forma inmediata o mediata en un nuevo organismo. El Ego continúa en la semilla de nuestros descendientes; retornamos incesantes para repetir siempre los mismos dramas, las mismas tragedias. Debemos hacer hincapié en eso de que “NO TODOS LOS AGREGADOS PSÍQUICOS LOGRAN TAL HUMANO RETORNO”; realmente muchos Yoes-Diablos se pierden debido a que, o bien se sumergen dentro del Reino Mineral, o continúan reincorporándose en organismos animales o resueltamente se aferran, se adhieren a determinados lugares. Samael Aun Weor