Cuervos espiando
Sobre este episodio
Su padrastro deslizó la mano sobre su piel juvenil. Ella aguantaba callada, fingiendo que dormía. Había ensayado mentalmente aquella escena y ahora no podía equivocarse. Apenas unas horas antes habían sepultado a su madre, una mujer que había pasado mucho tiempo sola antes de encontrar a un nuevo hombre. Ésa fue la razón por la que no quiso creer las acusaciones que su hija levantaba sobre su reciente esposo. La llamaba mentirosa e intentaba golpearla, como si aquella verdad le raspara los oídos, obligándola a reaccionar de manera violenta. El miedo al abandono tenía más peso que las palabras de una chica de catorce años.