Los barcos de la libertad
Sobre este episodio
¡Vótame en los Premios iVoox 2026! En 1940 el Reino Unido se encontraba solo frente a Alemania y dependía por completo de los suministros por mar para sobrevivir. Los submarinos del almirante Karl Dönitz, que operaban ya desde las bases de la costa atlántica francesa, hundían barcos mercantes mucho más rápido de lo que los astilleros británicos eran capaces de reponerlos. Si aquella sangría continuaba, el país se quedaría sin alimentos, sin combustible y sin materias primas para sus fábricas. La solución vino de Estados Unidos. Una misión británica encabezada por el constructor naval Robert Cyril Thompson llevó hasta allí los planos de un carguero muy rudimentario, lento y anticuado, pero fácil y rápido de fabricar. Los estadounidenses lo adaptaron, sustituyeron el carbón por el fueloil y los remaches por la soldadura eléctrica, y lo convirtieron en el Liberty, el barco más construido de la historia. La idea era hacer un buque que hiciese el trabajo, no el mejor posible, porque en plena guerra tres barcos mediocres valían más que uno excelente. El empresario Henry J. Kaiser, que nunca había construido un barco, por encargo del Gobierno levantó varios astilleros gigantescos y aplicó a la construcción naval los métodos de la producción en cadena. Los cascos se fabricaban por secciones que luego se ensamblaban en la grada. Miles de mujeres, campesinos arruinados y trabajadores negros del sur aprendieron a soldar en unas semanas. El tiempo de construcción bajó de ocho meses a poco más de un mes, y en un caso a menos de cinco días. Durante la guerra salieron de los astilleros más de 2.700 Liberty a un ritmo que llegó a ser de tres al día. Junto a los Liberty surgieron otras familias de barcos de emergencia. Los petroleros T2, más rápidos y con propulsión turboeléctrica, llevaron el combustible que movió a los ejércitos aliados en Europa y a la flota estadounidense en el Pacífico. En el Reino Unido se construyeron los Empire, casi siempre remachados y movidos con carbón. En Canadá, un país con poca tradición naval, se botaron cientos de cargueros con el mismo diseño británico: los Fort para el Reino Unido y los Park para Canadá. Aquellos barcos tenían muchos defectos. El acero se volvía quebradizo en aguas frías y las grietas recorrían los cascos soldados sin encontrar obstáculo. Algunos buques se partieron en dos sin previo aviso. Se fueron corrigiendo con refuerzos, mejor acero y soldadores mejor formados. De aquellos accidentes nació incluso una nueva rama de la ingeniería. Pese a todo, cumplieron su misión. A partir de 1943 los aliados construían más barcos de los que los alemanes podían hundir y la guerra del tonelaje quedó decidida en los astilleros. Los Liberty navegaron en los convoyes del Ártico, en el Mediterráneo, en Normandía y en el Pacífico. Tras la guerra muchos se vendieron a armadores griegos, italianos o noruegos, que levantaron sobre ellos sus imperios navieros. El resto terminó en la reserva o en el desguace. Hoy solo quedan tres a flote, pero desde entonces casi todos los grandes barcos se construyen como los Liberty. 0:00 Introducción 3:46 La guerra del tonelaje 25:18 Premios iVoox - https://premios.ivoox.com/ 27:01 Un barco fabricado en serie 46:18 “La ContraHistoria del mundo”… https://link.amazon/B0cobFCjU 47:56 Petroleros, Empires, Forts y Parks 1:03:17 Grietas, convoyes y chatarra 1:20:36 El tapial nazarí Bibliografía: - “Liberty Factory" de Peter J. Marsh - https://link.amazon/B01R8FOwL - “Liberty Ships” de David Doyle - https://link.amazon/B09b4QR67 - “US Liberty Ship vs German Surface Raider” de Mark Lardas - https://link.amazon/B06KaftH7 - “Launching Liberty” de Doug Most - https://link.amazon/B0isDwUcd #FernandoDiazVillanueva #libertyships #marinamercante Escucha el episodio completo en la app de iVoox, o descubre todo el catálogo de iVoox Originals