Un tropezón no es caída (anónimo)
Sobre este episodio
Durante mucho tiempo, los animales vivieron en los cielos. Antes de irse todos a dormir, uno de ellos era el encargado de ordenar las estrellas. Esa noche le tocaba al lobo. -¡Ufa!- dijo el lobo- ¡Con las ganas que tengo de ir a mi camita¡ En ese momento, los demás animales lo miraron fijamente. -Bueno, bueno, no se enojen. Ya empiezo a ordenarlas- contestó el lobo.