Pon tu delicia en el Señor I
Sobre este episodio
Pon tu delicia en el Señor I El deleite supremo. David escribió el Salmo 37. Solo un hombre que ha conocido al Señor puede cantar esto: Confía en el Señor, y haz el bien; habita en la tierra, y cultiva la fidelidad. Pon tu delicia en el Señor, y Él te dará las peticiones de tu corazón. Encomienda al Señor tu camino, confía en El, que Él actuará; hará resplandecer tu justicia como la luz, y tu derecho como el mediodía. Salmos 37:3-6 (LBLA) “No pienses primero en los deseos de tu corazón, sino piensa primero en deleitarte en tu Dios. Si lo has aceptado como tu Señor, es tuyo; así que deléitate en él, y entonces te concederá los deseos de tu corazón”. (Spurgeon) La palabra Delicia aquí es ANOG y en otros lugares se traduce como tesoro (lo valioso o lo preciado). Entonces lo leemos así. Pon tu tesoro en el Señor, y satisfará los deseos de tu corazón. Jesús lo dijo de esta forma: Mateo 6: 19 No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; 20 sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan. 21 Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.