SEÑOR AVIVA TU OBRA EN NUESTRAS VIDAS
Sobre este episodio
Habacuc 3:2. Nuestra petición debe ser “aviva tu obra”. Más que un sentimiento o una emoción es ponernos en las manos del Señor y cual sea el precio que debamos pagar con nuestra vida debemos glorificar al Señor. Aviva tu obra, empieza por nosotros, esto es el despertar de nuestra comunión íntima y personal con el Señor. Es hora ya de despertar de nuestro sueño y ponernos en la brecha, si estamos en este mundo, es para que la obra que el Señor está haciendo en nuestras vidas se dé a conocer. Avivamiento es Dios obrando en medio de su pueblo, provocando un genuino arrepentimiento, como nunca antes lo imaginó. Es hora de pedir al Señor que avive su obra, que avive su iglesia, que avive nuestras vidas, para que, aunque nos cueste la vida en este mundo, nos vayamos de aquí a la morada eterna glorificando a Dios. Esta guerra comienza desde tu habitación, desde tu lugar secreto, desde tu intimidad con Dios.