UNA IGLESIA QUE PROVOCA AVIVAMIENTO
Sobre este episodio
Hechos 3:1-10. Como Iglesia de Cristo estamos llamados a ser agentes de transformación en el mundo. Como la sal y la luz, nuestra presencia debe cambiar el entorno donde nos encontramos. La historia de este pasaje no solo nos debe hacer reflexionar acerca de la realidad que vivía la iglesia de ese tiempo, sino que nos debe hacer meditar en cómo está la iglesia de hoy. Debemos preguntarnos ¿qué tenemos hoy para dar? Quizás la respuesta más sincera sería, tenemos muchas cosas materiales para dar, menos lo que Pedro y Juan en ese momento le estaban dando al mendigo, una manifestación del maravilloso poder de Dios. La iglesia ha sido llamada a caminar con ese Poder que provoca avivamiento. Hoy el mundo sufre porque la iglesia no se manifiesta y somos nosotros quienes debemos tomar responsabilidad en esto. Dios puede usar lo común para desatar lo extraordinario. Este evento no solo transformó la vida de un hombre lisiado, sino que provocó un avivamiento entre quienes fueron testigos.