No Lo Normalices
Sobre este episodio
Hay cosas que no comenzaron siendo normales en nuestra vida. La primera vez nos incomodaron, sabíamos que no estaban bien y hasta sentimos la necesidad de corregirlas. Pero después las repetimos. Nos acostumbramos. Ese es uno de los peligros de normalizar lo incorrecto: podemos acostumbrarnos a algo que Dios nunca quiso que aceptáramos como parte de nuestra vida.