¡Vade retro satana!
Sobre este episodio
"... había en mi corazón como un fuego abrasador, encerrado en mis huesos: me esforzaba por contenerlo, pero no podía." De la mano de ese fuego abrasador interior que nos provoca Jesús en nosotros para seguirlo, podemos ir transformando nuestro interior y dejándonos transformar por él, venciendo cualquier obstáculo.