Mano seca, corazones secos - Marcos 3:1-6
Sobre este episodio
La dureza de nuestros corazones enoja y entristece a Jesús, pero nunca lo detiene. Por Jairo Namnún
La dureza de nuestros corazones enoja y entristece a Jesús, pero nunca lo detiene. Por Jairo Namnún