¡El Espíritu del Señor está contigo!
Sobre este episodio
La prédica enseña que donde está el Espíritu del Señor, hay libertad , porque Su presencia rompe toda barrera, elimina los estorbos y abre la puerta a la bendición. Cuando nos presentamos ante Dios como Sus hijos, Él remueve todo obstáculo —financiero, emocional o espiritual— y nos da acceso a Su presencia y poder. Jesús nos recuerda que nadie puede arrebatarnos de Su mano, porque somos Su rebaño y estamos acreditados por Sus obras, no por las palabras del enemigo. Aunque otros nos lancen “piedras” de crítica o rechazo, Dios transforma esas pruebas en victoria. Por eso, en lugar de responder con enojo, respondemos con fe, oración y amor. La prédica culmina con un llamado a ayunar, perdonar y buscar el rostro de Dios, trayendo “el cielo a la tierra”, porque donde está Su Espíritu hay sanidad, gozo, paz y milagros.