La iglesia local: un lugar para madurar | Ps. Armando Ortiz (Efesios 4:11-16)
Sobre este episodio
Dios usa la iglesia local para madurarnos, formar en nosotros la imagen de Cristo y llevarnos a servir, amar y edificar a su cuerpo. ¿Puede un lugar lleno de pecadores ser precisamente el instrumento que Dios utiliza para hacernos más semejantes a Cristo? La iglesia local no fue diseñada para satisfacer consumidores, sino para formar discípulos que, bajo el gobierno de Cristo, sirven, aman y edifican a los demás. Dios concede pastores para capacitar a sus santos, y establece a cada creyente dentro del cuerpo para que su vida y sus dones sean puestos al servicio de otros. Así, mediante la verdad vivida en amor, Cristo nos libra de la inmadurez, la inestabilidad y el egoísmo, conformándonos progresivamente a su imagen. Y todo esto descansa en el amor de Cristo por su iglesia, por la cual entregó su vida y que continúa purificando. Le invitamos a escuchar este mensaje y a comprometerse profundamente con la iglesia de Cristo para amarla y servirla.