SIN PERDÓN NO HAY SALIDA (Devocional)
Sobre este episodio
“El que perdona la ofensa cultiva el amor; el que insiste en la ofensa divide a los amigos.” (Proverbios 17:9) Cuantas veces hemos oído la siguiente frase: “-desearía poder decir que todo está perdonado y olvidado, pero no lo está. Por mucho que lo intento, todo lo que siento es rencor y amargura.” ¡Obviamente! Sin perdón, la amargura y el rencor es todo lo que queda. Tal vez sea una vieja herida. Un padre abusó de ti. Un amigo te traicionó. Y estás enojado. Quizá la herida todavía esté fresca y abierta. El amigo que te debe dinero acaba de comprar un nuevo celular de alta gama. El jefe que te contrató con ofertas de ascensos, ni siquiera se acuerda de tu nombre. ¡Y estás lastimado! Te sentís agitado, palpitante, es la ira. Y te quedas con una decisión. ¿Lo supero o voy por el ojo por ojo? ¿Dejo que mis heridas sanen o dejo que las heridas se infecten con odio? Sin duda el perdón es el camino de la sanidad absoluta.