Jrushchov rumbo a EE. UU.: un cable suelto, 'rehenes' y un mastodonte volador
Sobre este episodio
En septiembre de 1959, Nikita Jrushchov puso rumbo a Estados Unidos a bordo del gigantesco Tu-114. La visita debía acercar a dos potencias enfrentadas y mostrar al mundo de qué era capaz la aviación soviética. Pero antes de encontrarse con Eisenhower, había un asunto más urgente: conseguir que arrancara uno de los motores. Un pequeño cable, dos ingenieros que se llamaban entre sí 'rehenes', vajilla que no paraba de traquetear y una escalerilla que no llegaba a la puerta del avión. En este episodio de 'Huellas Rusas' contamos los nervios, las improvisaciones y los momentos inesperadamente humanos de un vuelo en plena Guerra Fría. Porque incluso la diplomacia entre superpotencias depende, a veces, de una buena soldadura.