EL ROCÍO ALQUÍMICO DEL QUINTO MES
Sobre este episodio
Los antiguos bardos de Irlanda, los indios de las praderas, los derviches, los cabalistas, los taoístas del monte Wu Dan, los yamabushi de las montañas de Japón y los alquimistas ejercitaban poco antes del amanecer su atenta mirada en la contemplación del rocío. Buscaban el mejor punto para verlo, aguardaban hasta que el lucero del alba, Venus, destellando en el cielo enviaba sus delicados rayos a las corolas y las hojas y, en lento descenso, el aire descubría su redonda y brillante humedad, momento exacto en el cual recogían el rocío medicinal, don de la inmortalidad, remedio, panacea y agente para la consecución de la Piedra de los filósofos del fuego.