4⁰ domingo del tiempo ordinario
Sobre este episodio
Jesús enseña con autoridad porque tiene palabras que comunican vida y hacen crecer. Preguntémonos ¿Nuestras palabras y comentarios contribuyen con la paz en el hogar, en el trabajo, en el grupo parroquial? ¿soy generoso con mis bienes o acumulo por no confiar en la Providencia Divina? ¿Busco ocupar espacios de poder de los cuales me adueño a capa y espada, o considero que aquello que se me pide es un servicio que hoy realizo y no necesariamente tengo que hacerlo mañana?