EL SILMARILLION: 12. DE LOSHOMBRES
Sobre este episodio
EL SILMARILLION: 12. DE LOS HOMBRES Voz narración: María Larralde Los Valar estaban ahora en paz detrás de sus montañas; y habiendo dado luz a la Tierra Media, la desatendieron durante mucho tiempo, y el señorío de Morgoth no era discutido, excepto por el valor de los Noldor. Quien más tenía en cuenta a los exiliados era Ulmo, que recogía nuevas de la Tierra desde todas las aguas. Desde este tiempo en adelante se contaron los Años del Sol. Más rápidos son y más breves que los largos Años de los Árboles de Valinor. En ese tiempo el aire de la Tierra Media se espesó con el aliento del crecimiento y la mortalidad, y el cambio y el envejecimiento de todas las cosas se apresuró con exceso; la vida rebosaba en las tierras y aguas en la Segunda Primavera de Arda, y los Eldar se incrementaron, y bajo el nuevo Sol, Beleriand lució verde y hermosa. Cuando por primera vez se elevó el Sol, los Hijos Menores de Ilúvatar despertaron en la tierra de Hildórien, en las regiones orientales de la Tierra Media; pero el primer Sol se elevó en el oeste, y los ojos de los hombres se abrieron vueltos hacia allí, y cuando anduvieron por la Tierra, hacia allí fueron casi siempre. Los Eldar llamaron a los Atani el Segundo Pueblo, pero también Hildor, los Seguidores, y muchos otros nombres: Apanónar los Nacidos Después, Engwar los Enfermizos, y Fírimar los Mortales; y además los llamaron los Usurpadores, los Forasteros y los Inescrutables, los Malditos, los de Mano Torpe, los Temerosos de la Noche y los Hijos del Sol. Poco se dice de los Hombres en estos cuentos, que se refieren a los Días Antiguos, antes del medro de los mortales y la mengua de los Elfos, salvo de esos Padres de los Hombres, los Atanatári, que en los primeros años del Sol y la Luna se mudaron al norte del mundo. Ningún Vala fue a Hildórien para guiar a los Hombres o llamarlos a Valinor; y los Hombres les han tenido siempre a los Valar más miedo que afecto, y no han comprendido los propósitos de los Poderes, pues les parecen ajenos y contrarios a la naturaleza del mundo. Ulmo, no obstante, pensó en ellos y apoyó el consejo y la voluntad de Manwë; y sus mensajeros a menudo llegaron a ellos por corrientes e inundaciones. Pero los Hombres no eran capaces entonces de manejar tales asuntos, y menos en esos días, antes de que se mezclaran con los Elfos. Por tanto, amaban las aguas y se les estrujaba el corazón, pero no comprendían los mensajes. No obstante, se dice que antes que transcurriera mucho tiempo, se toparon con los Elfos Oscuros en diversos sitios, y tuvieron amistad con ellos; y los Hombres, aún en la niñez, se convirtieron en los compañeros y los discípulos de este pueblo antiguo, vagabundos de la raza élfica que nunca tomaron el camino de Valinor, y que sólo habían oído noticias vagas de los Valar y no los conocían más que como un nombre distante. Música: Canción Élfica