Cuando por fin lo entendí
Sobre este episodio
Hay momentos en la vida donde todo se rompe por dentro… y no es el problema lo que más duele, sino lo que descubrimos de nosotros mismos. La culpa pesa, pero no sana. El control agota, pero no salva. A veces, Dios permite que lleguemos al límite para mostrarnos que nunca se trató de hacerlo solos. No necesitas ser perfecto para acercarte a Él… necesitas ser sincero. Y cuando por fin sueltas… entiendes que el milagro no empieza afuera, sino dentro.