Las marcas que no se ven
Sobre este episodio
A veces pensamos que Dios llega a resolver todo de la manera que esperamos… rápido, visible, perfecto. Pero no. Muchas veces Él comienza donde nadie quiere mirar: el corazón. Jesús no vino solo a quitarnos problemas, vino a cargar con aquello que nos rompe por dentro: culpa, dolor, miedo, pecado. Y cuando eso sana… lo demás empieza a acomodarse. No siempre veremos milagros inmediatos, pero sí veremos procesos que transforman vidas. Y eso, aunque más silencioso, es igual de poderoso. Dios no se olvidó de ti. Está trabajando… incluso en lo que no entiendes.