Día 4 libro Sincrodestino de Deepak Chopra Capítulo 2 La Sincronicidad en la naturaleza
Sobre este episodio
La sincronicidad en la naturaleza Los ejemplos de sincronicidad en la naturaleza son tan frecuentes que los consideramos normales. Sin embargo, si afinamos la mirada para que observe lo que parece casi imposible, el concepto de sincronicidad comenzará a cobrar sentido. Por ejemplo, mira hacia el cielo en un día de verano y espera a que aparezca una parvada. Al igual que los peces del cardumen que mencioné antes, todas las aves vuelan en formación; cuando cambian de dirección, todas ejecutan los mismos movimientos sincrónicamente. Una parvada puede constar de cientos de individuos y, sin embargo, cada uno se mueve en armonía con todos los demás sin que haya un líder. Cambian de dirección en un instante; todas las aves modifican su curso, exactamente en el mismo momento, y lo hacen a la perfección. Jamás vemos que choquen entre sí en pleno vuelo. Se elevan, giran y descienden de tal manera que parecen un organismo, como si estuvieran recibiendo instrucciones y todos obedecieran al instante. ¿Cómo es posible? No hay tiempo suficiente para ningún intercambio de información, por lo que cualquier correlación de actividad . entre las aves debe ocurrir de manera no circunscrita. Los físicos han trabajado durante años para descubrir las propiedades que guían los movimientos de las aves, pero hasta ahora han fracasada La complejidad y precisión absoluta del comportamiento de estos animales, invariablemente los deja boquiabiertos. Los ingenieros han estudiado los movimientos de las aves, con la intención de descubrir principios que puedan solucionar los embotellamientos. Si pudieran utilizar el mecanismo sensorial de las aves y crear a partir de éste pautas para el diseño de carreteras o automóviles, tal vez no volvería a haber accidentes de tránsito. Sabríamos con anticipación qué van a hacer todos los demás autos que están en el camino, en todo momento. Sin embargo, este proyecto nunca tendrá éxito, pues no se puede trasladar al mundo me- cánico. La comunicación instantánea que vemos comúnmente en parvadas y cardúmenes proviene del nivel espiritual, de la inteligencia no circunscrita y organizadora que reside en el ámbito virtual. El resultado es la sincronicidad: seres totalmente sintonizados con el entorno y con todos los demás, bailando al ritmo del cosmos. Aunque las aves y los peces ofrecen el ejemplo más asombroso de sincronicidad en la naturaleza, existen tantos ejemplos como criaturas. Todas las criaturas sociales muestran indicios de comunicación no circunscrita, y estudios exhaustivos con insectos y animales gregarios muestran que sus respuestas a las amenazas son inmediatas, más rápidas de lo que cabría esperar de métodos de comunicación normales. El científico Rupert Sheldrake ha realizado fascinantes estudios de lo que parecen ser casos de comunicación no circunscrita, entre los perros y sus dueños. Las personas y estos animales pueden establecer vínculos estrechos, y Sheldrake ha documentado casos en los que los perros parecen saber cuándo sus dueños están por llegar a casa. Desde diez minutos a dos horas antes de que llegue su dueño, el perro se sienta frente a la puerta principal y espera como si anticipara el re- greso de su dueño. Los escépticos han dicho que todo esto se explica por los hábitos; que el dueño llega todos los días a la misma hora y que el animal puede escucharlo u olerlo a kilómetros de distancia. Sin embargo, estos animales pueden predecir la llegada de sus dueños aun cuando lleguen a horas inesperadas, en autos distintos, a pie o incluso si el viento sopla en dirección contraría impidiendo que su olor llegue a la casa.