Tenochtitlán: auge y caída de la capital azteca
Sobre este episodio
Trece de agosto de 1521. El lago Texcoco arde, los canales están atascados de escombros y una última canoa intenta escapar entre las barcas españolas. Ese día desaparece una de las ciudades más grandes del mundo, más poblada que Londres o París. Doscientos años de civilización se apagan en setenta y cinco días de asedio. Pero antes del fuego hubo un milagro. Un pueblo pequeño y despreciado llegó a una isla pantanosa que nadie quería, vio un águila sobre un nopal y decidió quedarse. De vasallos humillados a señores del Valle de México: levantaron jardines flotantes sobre el agua, reescribieron su propia historia para convertirse en el pueblo elegido del sol y construyeron Tenochtitlan, una capital que dejó mudos a los conquistadores. Lo vemos todo por los ojos de Itzli Ocelotl, un joven tlacuilo que pinta códices y empuña el cuchillo de obsidiana con la misma destreza. A través de él recorremos el mercado de Tlatelolco, el Templo Mayor y el corazón mismo de un imperio que pedía sangre para que el sol siguiera saliendo. Porque toda esa grandeza tenía una contabilidad oscura. Y los pueblos que alimentaban la máquina azteca llevaban una cuenta pendiente que, muy pronto, unos extraños llegados del este los invitarían a cobrar. Este episodio incluye contenido generado por IA.