Nuestro Mundo y El Espíritu de Babilonia. El Sistema Babilónico
Sobre este episodio
Lamentablemente, todo vuelve a ocurrir de nuevo: incluso después de miles de años y de tanto sufrimiento, la humanidad no ha aprendido gran cosa; nos vemos envueltos una vez más por el sistema babilónico y bajo el dominio de Satanás y sus psicópatas humanos. Una nación del hemisferio del este (oriental) controla a la mayoría de las sociedades y naciones del mundo, sometiendo a sus líderes y políticos mediante la corrupción, amenazando al pueblo de Dios y poniendo en peligro de destrucción las almas de millones de incrédulos. Y en el hemisferio del oeste (occidental), una nación ha logrado ya superar incluso los pecados y excesos de las antiguas Sodoma y Gomorra, ciudades que fueron destruidas por el fuego. Esta nación occidental, que lidera a muchas otras naciones occidentales modernas, está sofocando el aliento divino en el hombre y la mujer, contaminando su intelecto con las mentiras de Satanás, controlando su voluntad a través del pecado y arruinando su bienestar emocional mediante el miedo; su principal instrumento de dominio sobre sus seguidores no son los ejércitos ni la fuerza física, sino una tecnología digital que constituye una nueva forma de esclavitud. La torre de Babel de este sistema babilónico moderno, que se está reconstruyendo, intenta crear un paraíso humano; busca alienar a la humanidad mediante una sociedad tecnológica regida por una comunicación digital única y sin Dios, un sistema contrario a Dios que permitirá a todos entender el mismo idioma, desviando sus modos de vida y alejándolos de la raíz misma de su ser: sus corazones humanos. Un solo pueblo, un solo idioma, una sola verdad creída por todos e independiente de Dios. Sin duda, nos encontramos en los tiempos finales de los tiempos finales. Debemos abandonar esta Babilonia ahora, y nadie puede hacerlo por nosotros; cada persona debe hacerlo por sí misma. Nuestra única esperanza para salvarnos de este colapso espiritual y de la desconexión con nuestro Padre Celestial reside en el discernimiento espiritual. Y el discernimiento espiritual nos aguarda en el interior de nuestros corazones espirituales, donde la auténtica voz de Jesús nos habla a diario, iluminando y protegiendo a sus verdaderos seguidores en su camino de regreso al reino de Dios a través del Espíritu Santo.