Hombre de Contramaestre hizo llorar a Bolívar
Sobre este episodio
Por Arnoldo Fernández V Un hombre pasea con un portafolio bajo el brazo por la ciudad de Contramaestre, sus entradas apenas dejan ver escasos cabellos en la fornida cabeza, pletórica de ideas. Su voz es manantial que descifra misterios a todo el que se le acerca buscando orientación o consejo, para proseguir el largo y empedrado camino de la ciencia pedagógica. Este escriba, como dijera en memorable frase el doctor en ciencias Homero, de la Cátedra Gran en Santiago de Cuba, se doctoró en ciencias pedagógicas hace unos años con una tesis estremecedora: “El tratamiento de las categorías éticas del deber, el amor y la amistad en la obra de José Martí”. Hombre de campo, como el mismo se llamara en una ocasión, llegó a tierras de Venezuela en viaje de colaboración científica, antes de sacudirse el polvo del camino fue hasta la estatua de Bolívar, un anhelado sueño que desde niño ambicionó. Dicen que la estatua lloraba, pues era uno de esos hombres todo corazón, para quien no hay nada imposible en el alma humana. (Escuchar audio+)