Del dicho al hecho.
Sobre este episodio
¿Cuántas veces comenzamos algo con entusiasmo y, con el paso del tiempo, terminamos dejándolo a un lado? La procrastinación y la falta de constancia pueden impedir que cumplamos las metas y compromisos que asumimos con Dios, con otras personas e incluso con nosotros mismos. A través de las Escrituras podemos descubrir que este no es un problema nuevo, y que Dios nos llama a ser buenos administradores no solamente de nuestros recursos, sino también de nuestro tiempo. En esta enseñanza reflexionaremos sobre la importancia de darle prioridad a aquello que hemos prometido y aprender a administrar nuestro tiempo con sabiduría. Cuando dejamos de postergar, actuamos con diligencia y permanecemos firmes en nuestros compromisos, comenzamos a ver cómo nuestros propósitos pueden hacerse realidad. Cumplir con fidelidad aquello que Dios ha puesto en nuestras manos también es una forma de honrarlo y abrirnos a las bendiciones que Él tiene preparadas para nuestra vida. 🎙️ Intro musical con licencia oficial de Canva.