Emaús: Siete rostros de la Biblia
Sobre este episodio
Todo lo que hemos dicho hoy sobre la Palabra, aquellos dos discípulos lo experimentaron con su Palabra esa tarde. La lámpara que iluminó su oscuridad. La espada que penetró su corazón cerrado. El martillo que derrumbó su imagen falsa del Mesías. El agua que regó su espíritu seco. La miel que endulzó su amargura. La semilla que germinó sin que lo supieran. El alimento que los sostuvo hasta llegar a Emaús. Y de Emaús, volvieron corriendo a Jerusalén. Ese es el efecto de la Palabra de Dios: te mueve. No te deja igual.