Noticias México 12 de mayo de 2026
Sobre este episodio
El eco del ridículo internacional de la visita de Isabel Díaz Ayuso a México es solo la punta del iceberg de una cloaca que conecta a la derecha mexicana con el dinero sucio, el narcotráfico y una ofensiva global de la ultraderecha. ¿Quién estaba detrás? El magnate Ricardo Salinas Pliego, inculpado en los audios del Honduras Gate donde el expresidente hondureño Juan Orlando Hernández coordina, junto a Javier Milei, una oficina de propaganda para atacar gobiernos progresistas. Mientras tanto, la Secretaría de Educación Pública rectificó el recorte del calendario escolar tras un alud de críticas que exhibieron una peligrosa desconexión con las familias trabajadoras. Y desde el norte, la nueva estrategia antidrogas de Donald Trump declara el fin de la contención pasiva y amaga con intervención unilateral, mientras agentes de la CIA operan ilegalmente en Chihuahua desde enero. Todo esto, analizado desde la memoria histórica que desacredita la narrativa injerencista, revela una historia de décadas de colusión entre agencias estadounidenses, narcotráfico y poder político mexicano, donde los mismos arquitectos del desastre hoy se presentan como sheriffs. La presidenta Sheinbaum alcanza un 72% de aprobación ciudadana, pero la exigencia de limpiar estructuras corrompidas es clara, mientras la crisis de desapariciones se agudiza con 133 mil personas desaparecidas y 80 mil cuerpos sin identificar. En Guerrero, Los Ardillos desplazan a más de mil familias indígenas con drones y fusiles, y el ejército no actúa a pesar de estar apostado a escasos metros. En Zacatecas, más de diez mil personas marcharon contra la represión policial y el incumplimiento de acuerdos con productores. La incomodidad que genera Salinas Pliego, perfilado como el Trump mexicano por Bloomberg, no es un accidente: es la reacción de una sociedad que ya no está dispuesta a aplaudir a quien acumula fortunas mientras evade 70 mil millones de pesos al SAT, censura periodistas y desprecia las reglas. La batalla por la soberanía se libra en cada calle, en cada grito de madre buscadora y en cada pliego petitorio que exige justicia real.