El caparazón de la ninfa
Sobre este episodio
La metamorfosis de las cigarras se culmina cuando las ninfas, que ya han pasado su periodo de larvas, abandonan su etapa de vida bajo tierra. En las noches de verano trepan a las ramitas o tallos de las plantas donde al fin se produce la transformación final en insectos alados y cantores, pues los machos, para atraer a las hembras, entonan un canto que pueden emitir en una frecuencia vibratoria cercana a los 86 Hz. En la imagen se muestra el molde vacío o caparazón hueco (una especie de exoesqueleto quitinoso) que una ninfa dejó pegado a la rama cuando emergió de sí misma para convertirse en individuo adulto, cumpliéndose así el ciclo metamórfico de estos cicádidos.