Secuencia del eclipse total de sol del 1 de agosto de 2008, desde Yiwu, China
Sobre este episodio
Expedición ficticia, pero posible: Partieron un mes antes. Los cálculos habían sido comprobados cientos de veces. El eclipse solo se vería en aquella remota isla, y la Universidad necesitaba esas mediciones. Tras un penoso viaje por tierra con todo el material científico, la expedición se embarcó en un navío al que parecía gustarle bailar con las olas. Al finalizar una semana de travesía que no olvidarían en toda su vida, la expedición pisó por fin la playa. Con sumo cuidado descargaron el valioso material con el que tomarían las medidas y se internaron en la selva turnándose para acarrear los bultos. Dos días después alcanzaron la cima desde la que habían calculado que la humedad sería menor y la observación sería óptima. Montaron el equipo justo a tiempo y un día después, cuando llegó la mañana en que la alineación se daría y la sombra de la Luna cruzaría la remota isla, el jefe de la expedición salió de su tienda de campaña, miró al cielo y dijo: —No me lo puedo creer. Nublado.