Emprende el vuelo
Sobre este episodio
Dios nunca nos abandona, así como el águila hace con sus crías, nos expone a procesos difíciles desconocidos para hacer que desarrollemos aquello para lo cual fuimos diseñados. Deuteronomio 32:11-13.
Dios nunca nos abandona, así como el águila hace con sus crías, nos expone a procesos difíciles desconocidos para hacer que desarrollemos aquello para lo cual fuimos diseñados. Deuteronomio 32:11-13.