Las tempestades de la vida
Sobre este episodio
Cuando las tormentas de la vida golpean con tanta intensidad que casi nos derrumban, la lluvia no es un enemigo. Nuestro Padre amoroso ha permitido que ocurra para fortalecernos. Él utiliza el agua que nos azota exteriormente para que maduremos por dentro y podamos pararnos firmes y fuerte.