Humildad y poder
Sobre este episodio
Nuestro Señor Jesucristo se humiló a sí mismo y enseñó virtudes tan vitales como la humildad y la mansedumbre y lo demostró al ser ejemplo de cómo ser manso y humilde de corazón. No obstante nunca fue débil, sino poderoso en palabras y obras. Para el Señor Jesucristo la humildad no era una debilidad sino una poderosa virtud.