Pobre de espíritu
Sobre este episodio
Dios bendice a quienes acudimos a Él como ese hijo pródigo, conscintes de nuestra necesidad y nuestro vacío. En la pintura de Rembrandt, la luz se enfoca en las manos del padre que se posan suavemente sobre la figura herida y sucia del hijo menor. Esas manos están esperándonos hoy también para repartir bendición. "Soy un hijo pródigo cada vez que busco amor incondicional donde no lo puedo encontrar".