Al calor de las brasas
Sobre este episodio
Nadie mejor que Dios para comprender el nivel del fuego del Espíritu en nosotros. Le corazón triste, desconsolado e impotente solamente el Señor lo puede sanar, restaurar y darle nuevamente ese sentido de vida. La calidez del fuego de su presencia nos permite renovar nuestra fe en Dios, siendo restaurados por Él para alcanzar también a otros.