¡Ni pienses en jubilarte!
Sobre este episodio
Siempre me ha impresionado leer sobre la vida de Caleb. Con ochenta y cinco años, le dice a todo el pueblo: Sigo teniendo las mismas fuerzas para conquistar. Obviamente no tendría las mismas fuerzas que antes, pero si la actitud de querer conquistar y desear hacer aquello que Dios le había pedido. Caleb jamás vivió preocupado por los años que tenía.