#170 · 7/100 ¿Quién serías si dejaras de querer impresionar a los demás?
Sobre este episodio
De niño me comí veneno para impresionar a mi primo. Estábamos jugando, él saltaba y caía perfecto, yo caía pésimo. Le pregunté qué tenía que hacer y me dijo que comiera de un polvo que parecía harina de haba. Comí una cuchara. Volví a caerme. Me dijo que comiera más. Terminé en una clínica varios días, con lavados gástricos y convulsiones: era fertilizante para plantas. En este episodio te cuento esa historia y otras menos graves pero igual de reveladoras, como la vez que me caí de la bicicleta por querer impresionar a mi hijo, con quince años de experiencia encima. Hablamos de por qué buscamos aprobación, pertenencia y validación, y de por qué eso que creemos propio de la adolescencia nos sigue acompañando de adultos: ahora impresionando a la pareja, a los hijos, al trabajo. Si yo llegué a comer veneno por pertenecer, probablemente tú puedas dejar de impresionar con bastante menos esfuerzo.